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sábado, 4 de febrero de 2012

El desayuno: punto de partida de cada día


El propio sentido común muestra al desayuno como una importante comida de las tres o cuatro que la mayoría de las personas diariamente llevan a cabo.

En algunas culturas, el desayuno alcanza una importancia tal que es considerado como la principal comida del día, no solo por los alimentos que lo componen sino por la función social que este desempeña.
Ahora, desde el punto de vista fisiológico, la primera comida del día irrumpe un período de ayuno muy prolongado: Las horas de sueño. Durante el sueño, muchas funciones cerebrales "se duermen" necesitando del aporte energético que les proveerá el desayuno para reactivarse para el día. Los nutrientes básicos para cumplir con este objetivo son las vitaminas, hierro, zinc y el calcio entre otros minerales.

Un buen desayuno se define como una equilibrada combinación de lácteos, pan, cereales y frutas variadas que combinadas representan el 30% de los nutrientes que necesita diariamente el organismo para funcionar correctamente para funcionar durante el día. Por otra parte, un desayuno completo está ligado a un mejor rendimiento físico y psíquico.

Según diversos estudios, se ha demostrado que la primer comida del día nos ayuda a pensar con rapidez, prestar atención y comunicarse en forma apropiada con el entorno.
Como ejemplo, un niño en edad escolar que concurre a su colegio sin desayunar correctamente tiene dificultades de concentración y memoria, o también puede sentirse cansado y nervioso. Todas funciones cerebrales, que se han vinculado con el buen desayuno.



Es importante tener en cuenta que el cerebro se alimenta de glucosa y funciona a través de ella. Por lo tanto, el desayuno debe aportar 140 gramos de esa sustancia, que de no ser incorporada el organismo estará obligado a reemplazar dependiendo de las grasas, fuente de combustible de reserva, aunque bastante menos eficaz.

La falta de conciencia sobre la importancia del desayuno cruza todos los sectores sociales, debiendo entonces educar a la gente para que valorice correctamente la función biológica de esta temprana comida.
Entre los alimentos que debe contener el desayuno están:

Lácteos en general:  Leche, yogur, queso, que combinados con los cereales aportan proteínas de alto valor biológico, más calcio, hierro y zinc.

Cereales en copos, galletas o pan:  Son un buen vehículo energético y aportan hidratos de carbono a la dieta, por ende ayudan a la presencia de glucosa.

Frutas y jugos: Para aportar las vitaminas hidrosolubles necesarias para el organismo (estas no se acumulan en el organismo) y deben ser incorporadas diariamente, ya que también ayudarán al buen funcionamiento de intestino y órganos digestivos.

Orientación nutricional para lograr abdominales definidos


La alimentación es el factor clave para lograr abdomen plano y bien definido. Una dieta para abdominales efectiva te ayuda a quemar la grasa que cubre tus abdominales.

Para comenzar, hay que partir de la siguiente base: 5, 6 o hasta 8 comidas al día son mejores que 2 o 3 abundantes, ya que de esta manera se mantendrá activo el metabolismo, por lo que es recomendable comer cada 3 horas aproximadamente. No se debe pasar hambre. Un ejemplo sería:

7 a.m. – Desayuno
10 a.m. – Media mañana
1 p.m. – Almuerzo
4 p.m. – Media tarde
6 p.m. – Merienda
9 p.m. – Cena

Dentro de la dieta, es recomendable incluir carbohidratos, proteínas y grasas saludables, consumir frutas y verduras y mantener el cuerpo hidratado. Otro buen consejo es mezclar colores de alimentos, que tu plato contenga de 4 a 5 colores, en porciones lógicas. Algunos ejemplos son:

Proteínas: Pollo, carne de pavo, carne de res, atún, queso ricota, yogurt natural.

Carbohidratos: Todos los vegetales y frutas (carbos fibrosos), papas, batatas (carbos complejos).

Grasas saludables: Nueces, almendras, aceite de oliva extra virgen.



Con respecto a los carbohidratos fibrosos, pueden ser consumidos en cualquiera de nuestras comidas , mientras que los carbohidratos complejos son una buena opción después del entrenamiento.
Entre los alimentos que se deberían evitar a fin de conseguir el objetivo de tener un abdomen “marcado” están: las tortas, los helados, gaseosas, dulces de todo tipo; snacks, comida que contenga trigo y en el caso de la leche procurar que sea descremada.

Estos consejos pueden ser tomados para llevar a cabo durante 5 o 6 días a la semana, dejando espacio para algún día permitido, sin que esto se vuelva un sacrificio. Recordar que se busca generar un hábito alimenticio, no una tortura alimenticia.