Si bien es de vital importancia mantener hidratado nuestro
cuerpo durante el día, tanto para una persona que realiza actividad física como
para alguien que no lo hace, el consumo de agua se ha instalado mundialmente
como una moda (necesaria claro está) que trae de la mano diversas afirmaciones
no del todo ciertas, instaladas a través de campañas publicitarias y demás
móviles.
Mito 1: Se deben consumir 2 litros de agua por día (también
puede aparecer como el desafío de los 8 vasos diarios).
Según Heinz Valtin, profesor de Darthmouth Medical College y
autor de estudios correspondientes a esta teoría, no existe comprobación
científica sobre el asunto y el consumo de agua diario de una persona dependerá
de su actividad, su tipo de alimentación, su peso, su edad y hasta el tipo de metabolismo que
presenta cada uno individualmente.
Mito 2: Hay que beber solamente cuando se tiene sed, lo que
alcanza para obtener la cantidad de líquido necesaria.
Esto estaría bien para una persona sedentaria, pero para
alguien que realiza actividad física continua no tiene validez. En el ejercicio
perdemos líquido con tanta rapidez, que el cerebro no puede reaccionar a tiempo
y la sensación de sed puede ser posterior a la deshidratación. Incluso, las
mujeres pierden más líquido que los hombres en actividad. Se recomienda por
esto, tomar medio litro de agua 1 hora antes del ejercicio (tiempo que tarda el
agua en llegar del instestino a los músculos). También es importante pesarnos
previa y posteriormente e ingerir en líquido el peso perdido durante la
actividad física.
Mito 3: El té y el café te deshidratan.
La base de uno como de otro es de agua, siempre y cuando no
vengan acompañados de leche o alcohol. Mientras se consuman con moderación, las
bebidas con cafeína no deshidratan, además ayudan a mantener las células
saturadas; incluso los zumos o refrescos favorecen a esto. Por otro lado, es
necesario controlar la cantidad de calorías para no sufrir efectos de otro
tipo.
Mito 4: El agua embotellada es mejor que la de la canilla.
Una es tan nutritiva como la otra. El agua de la canilla
está llena de nutrientes como calcio, sodio, magnesio o zinc. De hecho, el agua
embotellada es más difícil de controlar, ya que puede estar expuesta a
condiciones de temperatura o almacenaje no del todo seguras.
Mito 5: Tomar agua antes de las comidas contribuye a la
pérdida de peso.
Según un estudio de la Doctora Bárbara Rolls, “si sólo se
bebe agua, estaremos satisfaciendo únicamente a los mecanismos de la sed; el
agua no se une a la comida por lo que se elimina por el intestino muy rápido. Sin
embargo, los alimentos que contienen mucha agua, como las verduras o las frutas,
sacían el hambre”. Este tipo de alimentos combinados con otro tipo de comida,
favorecen a la sensación de saciedad.
Mito 6: Las bebidas isotónicas son sólo para los deportistas.
Tanto para un deportista de elite, como para alguien que se
junta a jugar al fútbol con sus amigos, este tipo de bebida ayuda a reponer
sales esenciales. El sodio que contienen retiene líquidos, evitando una pronta
deshidratación.

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