El entrenamiento funcional hace que nuestros músculos sean
más eficaces para la producción de fuerza en determinados movimientos que se
practican habitualmente en musculación, a través de un continuo trabajo
neuromuscular que propicia calidad y
concientización en la ejecución de cada uno de ellos, además de generar una
mejor amplitud angular y con estímulos diferenciados para el sistema músculo-esquelético.
Por otra parte, varios de los patrones de movimiento primarios del
entrenamiento funcional, originan la mayoría (si no todos) de los movimientos
de la musculación. En limpio:
-El entrenamiento funcional actúa interactuando e integrando
las estructuras corporales, mejorando la activación de las unidades motoras de
los músculos y posibilitando algunas adaptaciones importantísimas para el
aumento de fuerza.
-La preparación neuromuscular es un factor primordial para
el incremento de fuerza que, como consecuencia, facilita la hipertrofia.
En el entrenamiento de musculación, lo esencial para
conseguir una ganancia de masa muscular es la correcta ejecución de los
ejercicios que, con el correr del tiempo, conllevará el aumento gradual de la
carga; pero esto una vez que la persona sepa cuál es la manera correcta de
manejarla. Un error recurrente es excedernos con las cargas, creyendo que ese
es el camino correcto para “estar más grandotes”, lo cual deriva en una mala
ténica, pérdida de tiempo y, en el peor de los casos, lesiones.
Lógicamente que la intensidad es muy importante, pero esta
sola podrá ser aprovechada satisfactoriamente cuando la fuerza es distribuida
correctamente por los músculos puestos en juego en la actividad. Entonces:
-Si el objetivo es la hipertrofia, se debe entrenar el
músculo y no la fuerza.
-Para entrenar el músculo es necesaria la fuerza, la cual
sola será bien aprovechada cuando exista calidad y eficacia de movimiento.
El entrenamiento funcional ayuda a que la musculatura involucrada en un ejercicio específico actúe de manera más satisfactoria, en
otras palabras “educa” al cuerpo para que gestione los movimientos, reclutando
sabiamente las unidades motoras necesarias para la actividad muscular.
Asimismo, la ganancia que se obtiene al lograr una mejor
calidad en los movimientos es un ahorro energético, consecuencia de la focalización
correcta de la energía utilizada en la ejecución de un ejercicio, para un grupo
muscular determinado; además proporcionar seguridad y economía en el rango de
cada uno de estos movimientos. Por ejemplo:
En el press de pecho,
es común encontrar personas (especialmente los principiantes, aunque hay
casos de todo tipo) que acostumbran a realizar series con cargas elevadísimas,
ejecutando movimientos innecesarios y peligrosos con el hombro y con la columna
para compensar la falta de fuerza en los músculos indicados. Esta es la manera en la que el cuerpo responde
para socorrer a los músculos que tienen la responsabilidad de crear la fuerza
en la ejecución del movimiento. No obstante, de esta forma no se consigue
hipertrofiar el pectoral de manera correcta y se corren riesgos de asimetría en
los brazos y lesiones.
Por otra parte, si la persona que cae en ese error
recurrente fuese entrenado de manera funcional conseguiría que su sistema
neuromuscular logre un correcto reclutamiento de las unidades motoras, a fin de
accionar los músculos indicados y necesarios a la hora de vencer la resistencia
de una carga determinada.
Que se entienda, no se está yendo en contra de la actividad
de los músculos sinergistas (auxiliares en la ejecución), si no a favor de que
el principal motor de la acción sea el o los músculos agonistas (protragonistas).
En otras palabras, de nada sirve realizar el ejercicio press
de pecho, concentrando el gasto energético en los tríceps o deltoides,
olvidando que el principal objetivo de este ejercicio es el desarrollo de los
pectorales.
En conclusión, la conciencia corporal que brinda el
entrenamiento funcional es muy importante para los atletas de musculación, ya
que ofrece al músculo un eficaz mecanismo de reclutamiento de las unidades
motoras, mejorando el aprovechamiento de energía y la generación de fuerza, con
el objetico de optimizar el ejercicio y, por consecuencia la hipertrofia muscular.

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